Ciertos
alimentos y su combinación afectan la eficiencia del metabolismo ayudando a
las personas a evitar subir de peso o disminuir el exceso de peso. Es por
esto que es necesario prestar atención a los carbohidratos, fibras y grasas
que consumimos.
Debemos orientar la dieta a los alimentos que facilitan la quema de
calorías sin contribuir al almacenamiento de grasa. Estos incluyen el
pescado, los granos enteros, frutas y vegetales. Por otro lado, debemos
evitar los alimentos con alto contenido de grasas y de calorías ya que
enlentecen el metabolismo y contribuyen al almacenaje de grasa.
Balance de alimentos
Las investigaciones sugieren que la relación entre la cantidad de
carbohidratos, grasas y proteínas en la dieta puede llegar a ser más
importante que el total de las calorías que se consumen. Es por esto que se
dice que no todas las calorías son iguales. Por ejemplo, a igualdad de
calorías, las grasas engordan más que las proteínas y los carbohidratos: 900
calorías a base de 100 gramos de grasa se transforman en más grasa que las
mismas calorías a base de 230 gramos de carbohidratos. Esto es debido a que
el cuerpo metaboliza los alimentos de manera diferente:
Carbohidratos
Cuando las células necesitan energía, primeramente descomponen los hidratos
de carbono, luego queman las grasas, y posteriormente las proteínas. El
cuerpo convierte los carbohidratos en una forma de azúcar llamada glucosa
debido a que es más fácil de utilizarla como combustible por su cuerpo. El
exceso de carbohidratos y grasa se convierten en grasa corporal y se
almacenan.
Grasas
Desafortunadamente, el cuerpo convierte las grasas que comemos en la grasa
corporal muy eficientemente. Sin embargo, al hacer ejercicio y comer
saludablemente se queman las reservas de grasa y se aumenta el metabolismo.
Proteínas.
Una comida compuesta de proteínas puede quemar hasta 25% de las calorías de
la comida en el proceso de la digestión y absorción. Comer solamente
proteínas inhibe la capacidad del cuerpo para acceder a las vitaminas y
minerales que son esenciales para una salud óptima, sin embargo, el
incremento en el consumo de proteínas puede aumentar ligeramente el
metabolismo.
La recomendación estándar para un balance apropiado es mantener
30% de proteínas, 40% de carbohidratos, y 30% de grasas saludables.
Es preferible una cena ligera consumida como mínimo 2 horas antes de
acostarse y pobre en hidratos de carbono. Esto se debe a 2 razones:
Durante la noche, el metabolismo se reduce y el consumo calórico es muy
limitado, por lo que cualquier exceso, por mínimo que sea, podría
transformarse fácilmente en grasa.
Además durante la noche, la liberación de la hormona del crecimiento
ayuda a reconstruir los músculos y a quemar la grasa.
En cambio, la elevación de la glicemia que sigue a una comida rica en
hidratos de carbono inhibe la producción de la hormona del crecimiento.