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En
época navideña tenemos un poco más de todo, más viajes, más fiestas, más
comida, y ciertamente más bebidas alcohólicas. Las Navidades conllevan
momentos para compartir, lo que normalmente nos lleva a comer y beber mucho
más. Fiestas por aquí y por allá con “brindicitos” ineludibles. Es la
temporada para celebrar! Ya sea en la fiesta anual en la oficina o en una
fiesta informal de fin de año en casa de un amigo, los brindis son parte de
las festividades. Ante estas situaciones en las que no podemos evadir
compromisos y estamos obligados a aceptar unos tragos. Un “no gracias, estoy
a dieta” sería totalmente inaceptable. Pero, ¿qué podemos hacer?¿Qué bebida
es la más apropiada? ¿Cual engorda menos?
El alcohol y el metabolismo
Bien es sabido que los niveles de consumo
de alcohol pueden causar aumento de peso y obstaculizar los esfuerzos para
bajar de peso. Sólo un fin de semana con un consumo excesivo de alcohol es
suficiente para incrementar la acumulación de células grasas en el hígado.
Si éste es realmente excesivo, puede ocasionar daños permanentes en cómo el
cuerpo metaboliza la glucosa y diversos nutrientes.
Además del aporte de calorías, el alcohol
aumenta el apetito y acelera la velocidad de digestión, haciendo que
sintamos hambre más rápido. Adicionalmente, el alcohol interfiere con el
metabolismo del cuerpo para reducir la cantidad de grasa que el cuerpo
quema.
Después de beber alcohol, un pequeño
porcentaje del alcohol se convierte en grasa, pero la mayoría es
metabolizado por oxidación hepática transformándose en acetaldehído por la
acción de tres enzimas, y posteriormente en acetato, y éste a
acetilcoenzima. El acetaldehído, sustancia muy tóxica y reactiva, es la
responsable de los efectos indeseables agudos del etanol y de algunos de sus
efectos perjudiciales crónicos. El acetato se libera en el torrente
sanguíneo y sustituye la grasa como la principal fuente de combustible. En
otras palabras, el cuerpo se ve obligado a almacenar un exceso de calorías
no quemadas causando el aumento de peso.
Los estudios han demostrado que el consumo
de alcohol puede disminuir el metabolismo de la grasa hasta en un 73%. Por
lo tanto, el consumo de bebidas alcohólicas con alto contenido de grasa
(como las bebidas con crema) sólo empeora la situación debido al mayor
almacenamiento de grasa en su cuerpo.
La velocidad del metabolismo del alcohol
depende parcialmente de la cantidad de enzimas metabolizantes en el hígado,
la cual varía entre las personas y en general. No importa la cantidad que
haya sido consumida, el hígado sólo puede metabolizar cierta cantidad de
alcohol por hora. El alcohol se metaboliza más lentamente de lo que se
absorbe. Ya que el metabolismo del alcohol es lento, la ingestión se tiene
que controlar para evitar que se acumule en el cuerpo y cause embriaguez.
Sólo 2-10% del alcohol se elimina, sin
cambios, en el aliento, en el sudor y en la orina. Hasta que todo el alcohol
consumido haya sido metabolizado, se distribuye por todo el cuerpo, teniendo
efecto sobre el cerebro y otros tejidos.
Adicionalmente el alcohol tiene otros
efectos negativos. En primer lugar se tiende a comer más cuando la comida se
sirve con cerveza o vino en lugar de un refresco o soda. En segundo lugar,
incrementa los niveles de cortisol, la hormona catabólica que ocasiona
fatiga y pérdida de masa muscular, y aumenta la descomposición de la
testosterona, la hormona que promueve el crecimiento muscular. Y por último,
en pequeñas cantidades, las bebidas con alcohol inhiben las funciones
cerebrales que se relacionan con el aprendizaje, el juicio y el control. Esa
desinhibición debilita la voluntad de controlar los niveles de comida y
bebida, empeorando la situación.
Bebidas alcohólicas y calorías
El
contenido de calorías del alcohol resulta sorprendente para la mayoría.
Muchas bebidas alcohólicas están cargadas de calorías, especialmente
aquellas mezcladas con soda, jugo de fruta o crema. Una copa (120 ml) de
ponche crema o ponche de huevo, una bebida típica en Navidad, tiene
alrededor de 265 calorías. La crema irlandesa Bailey (50 ml) contiene 175
calorías mientras que una Piña Colada (180 ml), 400 calorías. Un Ron con
Coca Cola contiene 185 calorías mientras que whisky con agua o soda, 176
calorías. En perspectiva, 2 Piñas Coladas proporcionan mucho más de la
mitad de las necesidades calóricas diarias.
La cerveza y el vino son las bebidas alcohólicas que tienen
menos calorías. La cerveza regular, en su presentación de 250 ml,
tiene 106 calorías, y la ligera, solamente 76 calorías. En el caso del
vino, encontramos una enorme variedad, y un nivel de calorías desde 80
calorías por copas de 125 ml. Además que el vino tiene menor nivel de
calorías, brindar con vino es mucho más glamoroso y tiene sus ventajas en
comparación con otras bebidas alcohólicas.
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Los estudios de población han observado una asociación
entre el consumo de vino y el riesgo de enfermedades del corazón: Los
grandes bebedores tienen un riesgo elevado de sufrir enfermedades del
corazón, mientras que los bebedores moderados (en la mayoría de dos
porciones de cinco onzas de vino por día) tienen un riesgo menor que los
no bebedores.
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El resveratrol contenido mayormente en el vino tinto tiene
efectos cardioprotectores y quimioprotectores. Como el vino blanco
tiene un contacto mínimo con la piel de la uva durante la fermentación,
por lo general contiene los niveles más bajos de la sustancia química.
Para conseguir plenamente los beneficios del resveratrol en los vinos, se
recomienda beber el vino lentamente. Debido a la inactivación en el
intestino y el hígado, la mayor parte del resveratrol en el vino tinto
bebido no llega a la circulación de la sangre. Sin embargo, cuando se toma
lentamente, la absorción a través de las membranas mucosas de la boca
puede resultar en un máximo de alrededor de 100 veces los niveles en
sangre de resveratrol.
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El vino tinto contiene más polifenoles que el vino blanco,
y se cree que estos sirven de protección contra las enfermedades
cardiovasculares.
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Los flavonoides, antioxidantes presentes en el vino
tinto, reducen el riesgo de enfermedades del corazón debido a la reducción
de la producción de la lipoproteína de baja densidad (colesterol malo).El
vino tinto también reduce la coagulación de la sangre, lo cual es útil en
la reducción del riesgo cardíaco. Otros compuestos beneficiosos en el vino
son los antioxidantes.
Dic 2010
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Mujeres
y alcohol
En un estudio realizado en Francia con cerca de 73.000
cuestionarios de mujeres, los
investigadores encontraron las mujeres que bebían más alcohol consumían
alrededor de 30% más calorías y tenían 32% más colesterol que las no
bebedoras, independientemente del tipo de bebida.
Las bebedoras comían más carnes procesadas, quesos, aceite y pan,
mientras que las no bebedoras comían más frutas, verduras y yogur, según
el informe. |
Recomendaciones
Podemos disminuir el impacto de los
brindis siguiendo estas recomendaciones:
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Agua: Tome un vaso grande de agua
antes de comenzar con las bebidas alcohólicas. Esto saciará su sed y le
permitirá comenzar a beber de manera más paulatina.
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El alcohol cuenta: Incluya las
calorías del alcohol en su cuota de calorías diarias. Disminuya las
calorías de los alimentos en función de las bebidas alcohólicas, pero
nunca deje de comer. Haga elecciones saludables de alimentos con bajas
calorías
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Previsiones: Si sabe que va a
tomarse unos tragos el fin de semana, ahorre calorías por adelantado. Esto
le permitirá comer normalmente durante el fin de semana y disfrutar de
unos tragos.
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Intercambios: Después de tomar
una bebida alcohólica, tome una bebida no alcohólica o baja en calorías
(agua, soda o refresco ligero). De esta forma no sólo reduce el consumo
excesivo de calorías y alcohol, sino que también mantiene la hidratación
disminuyendo la resaca o el ratón al día siguiente
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Dilución: Diluya la bebida con
agua mineral o agua carbonatada
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Moderación: Tomar con moderación
se refiere a tomar 1-3 vasos de vino, cerveza, u otra bebida alcohólica.
Evita beber como cosaco.
Bebida
normal
Después de la ingestión de una bebida
normal la cantidad de alcohol de la sangre del bebedor alcanza su punto
máximo entre 30 y 45 minutos. (Una bebida normal se define como 354
mililitros de cerveza, 177 mililitros de vino o 45 mililitros de licor
destilado, los cuales contienen la misma cantidad de alcohol.)
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Referencias
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