|
La
distinción entre hambre y apetito no siempre es clara y muchas veces las
confundimos. Apetito es “deseo” de ingerir alimentos, mientras que el hambre
responde a la “necesidad” de alimentarnos. El hambre se relaciona con una
necesidad física mientras que el apetito con un impulso sicológico.
Cuando sentimos hambre podemos comer lo que sea, es un mecanismo de supervivencia.
Cuando sentimos apetito somos selectivos y tenemos impulsos conscientes e
inconscientes. La evocación de recuerdos de placeres por comer ciertos
alimentos abre la expectativa para repetir de nuevo esas sensaciones, aún
cuando pudiéramos sentirnos completamente llenos.
¿Por qué esta diferencia? La
sensación de hambre viene dada por un mecanismo complejo en el que
participan ciertas zonas en nuestro cerebro que se encuentran en el
hipotálamo. De manera contínua ciertos sensores (neuronas) monitorean los
niveles de lípidos y azúcar en el sistema sanguíneo, así como otros que
responden a hormonas específicas. Dependiendo de estos niveles se dispara la
producción de neuroquímicos que aceleran o frenan la ingesta de alimentos.

Cuando
comemos algo que nos gusta, se liberan unos neurotransmisores que activan
zonas del cerebro relacionadas con el placer, de manera que nuestro cerebro
relaciona el placer con el olor, el gusto y el aspecto, de aquel alimento.
Es como una memoria sensorial, la próxima vez que veamos o sintamos el olor
de cierta comida, nuestro cerebro liberará los neurotransmisores despertando
nuestro apetito y el fuerte deseo de disfrutar de esa comida. Por esto,
muchas veces comemos no porque el cuerpo lo necesita, sino por la sensación
de placer. Existen ciertos disparadores que estimulan nuestro apetito
haciéndonos creer que tenemos hambre o que nos hacen comer más:
-
Hora del día
Estamos entrenados a sentir hambre dependiendo de la hora
del día. Por ejemplo, cuando son la doce del mediodía, muchas personas
sienten una intensa necesidad de ir a comer, sólo porque asocian la hora
con el almuerzo.
-
Vista
Investigaciones utilizando imágenes por resonancia magnética muestran que
los patrones cerebrales de las personas que ven las fotos de los alimentos
que les gustan y los alimentos que no les gustan son muy diferentes. El
organismo prevé que la comida está a punto de entrar en el sistema." Y es
por eso que la boca se nos hace agua cuando vemos ciertas comidas. Por
ejemplo, basta con ver una propaganda en la TV de algo que nos gusta para
salir disparados a la cocina a ver que encontramos de bueno
-
Variedad
Incluso después de una comida copiosa, a veces "hacemos espacio" para el
postre, porque el deseo de dulces no ha sido satisfecho.
|
-
Color
Muchos colores disparan nuestro apetito. Los colores más influyentes son
el rojo, anaranjados, amarillo y verde Por esto los restaurantes de comida
rápida, Mc Donald, Burger King y Wendy utilizan estos colores en sus logos
y propagandas. El azul en cambio es un supresor del apetito.
-
Olor
El olor es una de las principales
formas por las cuales detectamos que tenemos comida cerca y es un
disparador del hambre cuando están asociados a comidas que nos gustan.
-
Alcohol
No ha sido científicamente demostrado que el alcohol estimula el apetito,
pero mucha cerveza, vino o licor puede alterar el juicio, haciéndonos
comer más.
-
Temperatura
Mientras más fría es la temperatura tenemos más tendencia a comer, por
esta razón muchos restaurantes suelen mantener bajos los termostatos.
Nuestro metabolismo disminuye cuando es hora de comer, y comer calienta.
El calor es una señal de saciedad
-
Carbohidratos
refinados
Después de una comida abundante en carbohidratos refinados, como la pasta
blanca, el cuerpo puede tener antojos de más carbohidratos dentro de unas
pocas horas. Estos alimentos hacen que se dispare nuestra ansiedad por más
carbohidratos y por comida en general
Marzo 2010
|
Compartir esta
información con amigos |
|
|
|